Educación mediática y valores democráticos


El jueves pasado participé en la jornada Una ciudadanía preparada para la era de la desinformación: asegurando la formación digital y mediática de todas las generaciones de la Fundación Maldita.es en el Círculo de Bellas Artes.


En mi intervención pude remarcar la estrecha relación entre la educación mediática y los valores democráticos y, en este sentido, la labor que hacen los centros del Instituto Cervantes en el exterior desarrollando su misión de promoción de la lengua y cultura españolas. Estos espacios contribuyen de manera significativa al fortalecimiento de la cooperación internacional a través de su actividad académica y cultural, creando espacios de encuentro entre instituciones, universidades, medios de comunicación, especialistas y ciudadanía de diferentes países. Su actividad favorece el diálogo intercultural, el intercambio de conocimiento y la construcción de redes de colaboración que refuerzan la confianza mutua y el entendimiento entre sociedades. En un contexto marcado por la polarización y la circulación de desinformación, estos espacios ayudan a promover el debate informado, el contraste de perspectivas y el acceso a fuentes rigurosas, fortaleciendo así las capacidades críticas de sus comunidades.

Mediante conferencias, encuentros, proyectos de cooperación con socios locales y actividades vinculadas a la educación, la ciencia, la tecnología o la cultura, sus centros contribuyen a que conceptos complejos sean más accesibles y comprensibles para públicos diversos. Esta labor favorece de manera directa la educación mediática, al fomentar la comprensión crítica de la información, el análisis del lenguaje y la capacidad de distinguir entre hechos, opiniones y narrativas interesadas, reforzando así los valores de una ciudadanía informada y comprometida con los valores de la democracia.

Como ejemplo de estas actividades, mencioné la exposición Fake News, comisariada por Prodigioso Volcán e itinerando por varios países, la labor de las más de 60 bibliotecas que tenemos en los centros y que imparten talleres específicos sobre estas temáticas, y desde el plano de la investigación, generando y aportando conocimiento científico, el Observatorio Global del Español y sus informes sobre uso real de la lengua o el reciente informe TeresIA realizado con el CSIC sobre la importancia de la precisión en el uso de la terminología para evitar su banalización y simplificación, elementos que nutren la desinformación.

Durante nuestra sesión llegamos casi a celebrar no haber hablado de educación mediática e IA, pero yo no me pude resistir a tratar al elefante en la habitación como también hicimos en nuestro último libro. No cabe duda de que la IA es un motor de aceleración de los riesgos que suponen la desinformación y supone un desafío en cuanto a la dejación de esfuerzos en verificación y pensamiento crítico por parte de los usuarios. Hemos pasado de lo vi en las noticias a lo “ha dicho la IA” como fuente de autoridad aunque sepamos de sus alucinaciones, sesgos y falta de fiabilidad. La IA nos debe servir, al contrario y bien dirigida, como una herramienta de pensamiento crítico, como un apoyo supervisado para indagar, contrastar, verificar y cuestionar, que son las bases de la educación mediática.

Esas bases son las que nos deben guiar siempre, porque la IA no requiere de una nueva alfabetización, sino que es un escalón más en el camino, la alfabetización de siempre, entendida como aprender a "leer y escribir el mundo", pero con sus propias complejidades, que son muchas, cierto. Y esa fue mi última aportación en la jornada: reivindicar la necesidad de este aprendizaje, tanto en su vertiente crítica como también creativa, para que no nos quedemos únicamente en la perspectiva defensiva, de consumidores, sino que abordemos también la activa, la de creadores de nuestro propio mundo, de nuestra tecnología, de lo que queramos que sea. Trascender el "CON tecnología" de todos los planteamientos educativos de las últimas décadas, y que ahora se dice "con IA", y profundicemos en el SOBRE y el PARA de la misma. 

Vídeo de la jornada al completo y, de forma específica, de nuestra mesa: