La censura se viste de automatismo

El gran guardián de la moral pública -hay otros, pero de esos hablaremos otro día- no es capaz de advertir que se trata precisamente de una cita a modo ilustrativo en un post que denuncia ese tipo de contenidos. Ni siquiera es capaz de rectificar cuando es un humano, no una máquina, quien se lo comunica. El absurdo es aún mayor cuando además se trata de uno de los bloggers que más ha hecho por defender su plataforma de blogs y por denunciar la anorexia y la bulimia en la Red.